04 febrero 2007

Lenguaje de dioses

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Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mi, la personalidad es una especie de forunculosis animica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo - me pregunto - todas estas personalidades inconfesabIes, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues mís profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda. (Oliverio Girondo, Espantapájaros)

11 comentarios:

Alberto dijo...

Yo siempre me he considerado una identidad con numerosas personalidades. Dependiendo de cada contexto o momento en la vida asoma mi individuo más adaptable a ese hábitat.
Mucha gente confunde esta explicación de la conducta humana como “desdoblamiento de personalidad”; no nos equivoquemos, eso pasa en psiquiatría y es un diagnostico sobre una patología clínica que es el que varias personalidades cohabiten en un mismo individuo de forma autónoma e incontrolada.
Nosotros somos capaces de determinar que tipo de “YO” queremos que emerja en cada momento.
Un abrazo anaranjado.

Sonia Marcus Gaia dijo...

Alberto:
Yo también me identifico con este texto, pero van pasando los años y, como Girondo, la lengua se me trava.
abrazos desde este castillo de arena,
s.

Cristina Chain / Tijeras Turkas dijo...

Sonia...gran texto...lamentablemente no puedo identificarme...la siquiatría se encargó de que mis sombras caminaran al mismo ritmo, siempre...
Un beso
Cristina(HUIR)

Elías Urdánigo dijo...

Yo solo tengo tres, la fea, la mala y la sucia...o probablemente tenga menos imaginación que Girondo

Saludos desde ciudad muerta

Sonia Marcus Gaia dijo...

Cristina:

las sombras son una escalera, dentro de un mismo tronco siempre dan pasos distintos. Abrazos.

Jay U.:

Bienvenida sus tres personalidades a La Casa Naranja. Qué bueno que haya llegado desde su Ciudad Muerta. Acá encontrará canciones (Por ahí están "Los maestros del amor" en Noviembre), vegetales dandys y algunas letras desechables. Sírvase cuánto quiera. Abrazos,

S.

El detective amaestrado dijo...

Vaya, hay que ver como acierta el maestro Girondo.En vez de pluma, yo creo que tenia un tirachinas

Sonia Marcus Gaia dijo...

Detective:

Sí. Un acierto del desacierto. Aunque desconozco que es un tirachinas supongo que es por el sometimiento a la multiplicidad de movimientos...de vidas.

Abrazos.
S.

nancicomansi dijo...

Escribí...que raro que no aparezca...refería que eso de la personalidad múltiple debe ser de lo más agotador...

Sonia Marcus Gaia dijo...

Ya apareció!!!

Abrazos, s.

Unknown dijo...

Me encanta este texto, gracias por contaminarnos de buen absurdo.

Sonia Marcus Gaia dijo...

un delicatessen argentino. uno de los mejores de las letras universales.

bienvenido a la casa naranja, jorobadito.